Esta especialidad requiere un conocimiento muy especifico de mecánica de fluidos de hidráulica en general.

Estas fugas igual que el resto, las que afloran, se localizan con facilidad y las que no se ven, suelen ser muy complejas. De hecho en este tipo de instalaciones suele saltar la alarma por que los números no cuadran. Es decir. llega menos agua del que inicialmente sale. Suele existir un contador general a la salida y luego una seria de contadores individuales y la suma de esto no coincide con los valores totales.

El primer paso y más evidente será conocer si las lecturas son correctas o no. Para ello será necesario realizar un medición en paralelo con otro contador o caudalimetro no invasivo.

Por nuestra experiencia, podemos decir que en más del 95 % de los casos se tratará de fugas de agua.

 

Una vez confirmada la existencia de la fuga, se deberá intentar acotar, cerrando las llaves de paso necesarias. Esta operación suele ser bastante compleja, ya que después de localizar las llaves de paso que habitualmente ni se sabe donde están, cerrar y abrirlas, podemos llegar a la conclusión que no cierran bien. Por esta razón, será necesario inspeccionar todo el tramo en muchos casos.

Para este tipo de intervención, la tecnología más usada, será la que trabaja por sonido. Es decir, se ntentará escuchar el ruido de la fuga. Esto se puede realizar de forma directa, escuchando con un geofono sobre el suelo. Escuchando desde dos extremos el ruido de la fuga y calculando el tiempo que tarda en llegar a cada uno de los puntos el sonido. De esta manera se puede calcular el punto donde se sitúa la rotura. Esta operación se realiza con un coorrelador.

Existen dos tipos de correladores, los que tiene sensores de contacto a las tuberías y los que utilizan sensores internos dentro de las tuberías, denominados hidrófonos.

La base del funcionamiento es la misma, pero los hidrófonos consiguen mucho mejores resultado, según nuestros ensayos, llegan a triplicar la distancia con respecto a los sensores de contacto y son los único que pueden detectar fugas en tuberías no metálicas.

También resultan muy útiles los prelocalizadores. Estos realizan un escucha progarmada durante un tiempo determinado y nos ofrecen los valores de sonido continuos más altos.

Son de gran utilidad para acotar y centrar la búsqueda de fugas en un área determinado.

Los inconvenientes habituales de estas tecnología de escucha de sonido son los siguientes:

Pueden interpretar sonidos de motores, de paso de agua por codos y paso de agua por llaves mal cerradas, como puntos de fuga e indicar falsos positivos. También debemos tener en cuenta que hay fugas silenciosas que son debido a las bajas presiones de trabajo de las tuberías y a las fugas que se encuentran inundadas, que apenas producen vibraciones.

No obstante, siempre que se trabaje con corredores, se deberán verificar los puntos de fuga con geofono, para confirmar con exactitud y fiabilidad el punto de fuga.

Como segunda opción tenemos la localización con gas trazador. Esta tecnología esta basada en la medición de gas. Se debe aislar la tubería en la que vamos a trabajar, vaciar todo el agua que tenga y posteriormente presurizar con formingas según necesidades especificas. Posteriormente se recorrerá todo el trazado de la tubería con un equipo de medición de formingas.

Este sistema tiene la ventaja de saber que hay fuga por la presencia de gas, pero no es muy exacto y en ocasiones se puede contabilizar una error de más de 20 m y hasta 50 m o mas, dependiendo del tipo de suelo, profundidad de la tubería etc.